Ritmo y bochinche

Alberto Torres

“De palo pa´rumba / te cambio a ti…
Si somos guerreros / de palo pa rumba…”
Eddie Palmieri

Danza en la periferia del mitin (imágenes). Habla Jorge Rodríguez (voz en off con fondo musical “De palo pa´rumba”. Pensando en Salsa y control, de JRD.
Habrá que mordérse la cola, y cogerle gusto. Radicalizárse o morir.
¿Es matriz -mediática-, o es sacudón? La idea fantasmagórica recorre ministerios y barrios, almacenes, zapaterías, taxis y bases, centros comerciales, farmacias, taguaras y restaurantes…
… Se dice que izquierda y revolución y socialismo están en el poder y el gobierno está, deveritas, en la calle, haciendo algo: política.

¡Ay, pero la militancia…! Pero la militancia popular de ese color que todo el mundo conoce parece mantener las banderas debajo de la cama, por mucho más tiempo del que podría permitirse cualquiera, por la sencilla razón de que por allí no deberían pasar jamás (a esto volveremos más adelante, a la hora de cerrar círculos, o concluir cíclos).

La “gente” está en la calle (es que, si no omitimos la lucha de clases, gente hay de primeras supuestas, y de variadísimas segundas, tan efectivas éstas como bofetada u omisión, de ignorarte como si no existieras y como si no existieras si no gritas: “el que no llora no mama”), por ahí anda y pelea por todo y con todos, incluso y más de la cuenta consigo misma, en lo individual y lo colectivo -¡qué bien nos haría leer más a negros como Fanon! Y milita menos de lo desable y mucho menos de lo necesario.

No terminamos de asumir que la similitud entre nuestros orígenes y problemas es una cara de la moneda, y por eso, por la unidad entre las clases del otro lado, solo podemos ver rostros enemigos en la otra cara de la moneda, así sea los tipos o estilos que ellos nos impusieron para asimilar libertadores con emperadores, y nos tragamos esas historias y atesoramos esos gustos y comenzamos a ceder si no cuestionamos eso que es duda nuestra y no generada por opiniólogos o por alguno de los abundantes sabelotodo. Porque hay que estar claros en que no es lo mismo peleón que beligerante ni bravucón que  valiente y, si somos guerreros, no seremos nunca buscapleitos.

“Palo pa´rumba”

La autocrítica, extraviada en la tramposa disyuntiva entre lo urgente y lo importante se hace hacia adentro, en la humedad del secreto, y alimenta pasiones y los mejores amores: los impuros, los gastados por besos y perdones y vueltas a empezar, como si por primera vez, pero desde lo ya avanzado. “Autocrítica” y “adentro” son solidez de la organización.

“Rodolfo Walsh, el periodismo como herramienta de lucha”

Si nuestros espacios de desarrollo creativo fueran también los profesionales -sin confundir Gran Polo Patriótico con Guerra Popular Prolongada, o al “Partido Comunista con mi abuelita Eulalia”-; si ganar el pan nos hiciera sentir que vamos (o por lo menos tendemos) hacia la plenitud, quizá entonces nuestros empleos serían espacios de discusión y participación militante, los trabajadores nos empoderaríamos para defender nuestras instituciones, medios, misiones, ministerios.

Tal vez junto a nosotros nuestr@s conciudadan@s cuidarían el ambiente en todas partes, tierra mar y aire, y capaz que hasta l@s compañer@s resultaran l@s amig@s, sin importar tonalidades de piel ni rizaduras o carencias de cabello, ni preferencias sexuales, y acometeríamos socialmente los problemas sociales, ¡más en socialismo! Posiblemente entonces avanzáramos -e izquierda y Revolución- a años luz.

Y es que las banderas son mucho más que pedazos de trapo para limpiarse los mocos, diría Cortázar -el elusivo, el exquisito y arrogante, el hermano mayor-amante intenso a cuyos sótanos y balcones de azotea (¿penthouse?) hay que asomarse-, porque la Revolución es otra cosa, siempre también otra cosa que franelita de tal color y cuota por mi asistencia. Ya te lo dije ya.

“Cortazar en otras letras, su oficio y su recuerdo”

Porque aquí se invita a inventar y a la organización, para seguir trabajando, claro, no para dedicarse luego a parasitar, no para conformar élites que vivan del trabajo de l@s que van llegando después. Y no se masacra, se tortura y se desaparece ni a quien comienza a cuestionar y cuestionarse, ni a quien discute, ni a quien promueve organización, ni a quien piensa diferente.

“Crónica, Los 43 de Ayotzinapa”…

Yo he sido expatriado del mundo -nada de extranjero entre malinches-, para empezar en la arrebatada tierra en que nací. Tengo y he tenido hermanos, porque los reconocí, más allá de quién parió. De pana, no hay que dejar de tocar, bailar y cantar, menos aún tratar de escatimarle su bravura al pueblo: ¡muera la opresión! Hay que radicalizar el bochinche, desarrollar gusto y ejecuciones variadas de ritmos que no pidan permiso, ni pierdan su armonía propia, Aprendamos a  reconocernos y vincularnos, también, en esos espacios de lucha, a insertarnos en esas armonías nuestras, mejores si disgustan a quienes las descalifican por no entenderlas.

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