Patoruzú…

Sebastiao Pinheiro.

Recibí de parte del Grupo de Reflexión Rural el libro: “Agroecología – Bases Teóricas para el diseño y manejo de agroecosistemas sustentables”, de la autoría de los profesores Sarandón, S.J. y Flores, C.C. Muchísimas gracias. Buenísima lectura, recomendable a una multitud de profesores y técnicos reduccionistas agobiados, desubicados o transeúntes en el sepelio de la agricultura moderna por “carencia de intelectualidad orgánica”.

Casi todos las publicaciones respecto de ese neologismo -Agroecología-, vienen acompañadas por los conceptos “científico”, “teórico” y otros similares en función del rápido desgaste de la agricultura moderna (envenenamiento, contaminación y degradación del mundo físico-biológico y sus consecuencias políticas sociales y económicas, principalmente entre los países subdesarrollados, o eufemísticamente “en desarrollo”) por los movimientos, intelectuales, fuerte participación de ambientalistas, medios de comunicación y mass-media de todo el mundo.

La reacción de la “inteligencia” de los organismos multilaterales (GATT, FAO, UNIDO), grandes fundaciones interesadas en la agricultura mundial (Ford, Rockefeller, Sazakawa, Kellog’s y otras) y bancos (componentes del capitalismo totalitario), fue encomendar la respuesta para la unificación de lo que entonces se denominaba como “Alternativas para la agricultura”. Ese es el subtítulo de la primera versión y edición del libro pionero. En esa época Argentina estaba recién saliendo de la pesadilla de su macabra y sangrienta dictadura y tenía otras prioridades.

Lo interesante es que el movimiento ambientalista (predominantemente germánico) ha generado un conjunto de ideas económicas avanzadas sobre el modelo neoclásico y con proyecciones políticas que responderán a la indagación del Club de Roma (Los limites del crecimiento) con inversiones en tecnología y ciencia para arreglar la situación, pero también poniendo la mirada en su realidad de país dividido, embutiendo o conjugando una estrategia 2 en 1 para recuperación de autonomía política y ampliación de la Comunidad Económica Europea.

El tiempo pasó y la matriz química que primaba en la agricultura se hizo capaz -con inversiones suizo-alemanas-, de incorporar las Biotecnologías que en ese momento provenían de Japón, con la finalidad de enfrentar a los EEUU en la disputa por la hegemonía del sector.

En Brasil muchos retornados del exilio (1979) trajeron el millonario negocio de las ONGs sociales en el área rural, muchas escondiendo intereses políticos de la iglesia, corrientes revolucionarias y tendencias dentro de partidos políticos donde en lo tocante a la agricultura la palabra Agroecología pasó a provocar un transe hipnótico y teniendo su meca en Berkeley. La palabra agroecología tuvo asimismo aceptación muy extraña en Cuba a partir de una providencial inyección de recursos en la crisis de 1989. La intelectualidad cubana debe la(s) respuesta(s).

Como teníamos una participación desde 1973 en contra el genocidio provocado por los agrotóxicos y habíamos adoptado como el mejor camino de lucha contra los mismo la construcción de la “agricultura alternativa”, en 1983 empezamos a utilizar los biofertilizantes (gracias a un libro lanzado en aquel año en Alemania) y harinas de rocas para desdén de algunos profesionales con quien convivíamos, debido a sus compromisos ideológicos, partidarios u otros.

Una frase de ellos muy común en la época era: “nosotros no tenemos propuestas”. En el alma Máter UNLP quien no tiene propuesta es incompetente y si está involucrado es por ansia de poder. Nosotros reíamos pues en la agricultura alternativa los mejor posicionados y con dinero eran los biodinámicos (en parte financiados por Ciba Geigy), pero con rígidas directivas europeas inclusive bajo el posicionamiento de estrellas, fechas astronómicas simbólicas y plantas mágicas exóticas en nuestra convivencia y después coexistencia pacífica.

La otra frase que no tenía cabida era: “Hay que hacer la transición hacia la Agroecología. Eso es lento y lleva años”. Ya mejor comprendiendo la nueva realidad que era distinta del enfrentamiento a la dictadura brasileña, jamás contestamos a esa asertividad, a no ser entre los íntimos compañeros con identidad total, que concordaban: Cambiar es un acto y no necesita transición. Por eso no existe mujer en transición hacia el embarazo, ni persona en transición hacia borracho o político medio honesto o medio corrupto. Se es o no se es, desde que usted se prepara para hacerlo. Comprendemos, por supuesto, lo que intentan los que proponen la transición, tienen razones de poder…

Pasados treinta años, el resultado es que hoy no hay un campamento de los “Sin Tierra” (salvo rarísimas excepciones), donde no repita diariamente la cantaleta de la transición. Sin saber lo que es, continúan practicando la peor agricultura moderna que en el pasado los expulsó de la tierra en poco tiempo y podrán volver a eso.

La cuestión de la Agroecologia en Brasil es tan seria que, un ex-prócer de la Reforma Agraria, Profesor Navarro, Ing. Agr. Dr. y Post Dr. en Sociología Rural (UFRGS), fundador y presidente de la Asociación por la Reforma Agraria y que fue el coordinador estadual de la primera campaña de Lula en 1989 alejose del movimiento y escribió un texto agrio en contra la Agroecología, “La Agronomía en la tierra de los duendes”. El posible resentimiento o desilusión dejó la gente con mucha rabia, ofendidos tantos los “revolucionarios” cuanto los de la iglesia que en el sur de Brasil es hegemónica en el agro desde el descubrimiento en 1500.

El artículo del profesor es irreprochable y contiene una denuncia sobre una ONG que recibió cien mil dólares/año durante una década para la actividad política de seis personas sin conseguir un productor agroecológico. Yo desconfiaba y tenía miedo que él estuviera mandatado por Rockefeller, Cargill, Bunge y Monsanto. Llegué a repudiarlo, pero de forma hermética y con otro enfoque, pues él, ahora profesor en la Universidad de Toronto y funcionario de la Embrapa es muy serio pero (podría estar bajo mando de los bancos del CFR).

A partir de una docena de escritos teóricos de dos pioneros  sobre la “Agroecología” se escribe con voluptuosidad en toda América Latina, sin embargo aunque tengan buenas intenciones en principio, arrastran el “pensamiento reduccionista”. Yo no creo en gatos con cinco patas y me parece que Monsanto y el State Department están detrás de la pelea contra el IFOAM. Pues la “Coolméia” nuestra Cooperativa fue quebrada por el gobierno de Lula y la feria libre, “la mayor del mundo” fue capturada por su gente para fines políticos de una persona que tiene dificultades para entender un periódico y sin embargo, ostenta un diploma universitario. En ella conocí al autor del libro, aún agregado a la Cátedra de Cultivos Industriales de la UNLP, mi alma Mater.

Percibieron los riesgos de un movimiento tan amplio (de Coolméia salieron más de 200 cooperativas sin mayor vinculación fuera de la afectiva). También surgió un sistema de certificación alternativa que hoy está dentro de la ley brasileña impuesta por los intereses internacionales y empieza a ser propugnada en el mundo por ser supuestamente mejor para los campesinos. En el plano mercantil eso era un poderoso riesgo para el poder por envolver la cuestión cultural bajo enfoques netamente descentralizados o anárquicos. Luego la Agroecologia fue una creación del poder para servir de antídoto a esas pretensiones de cristalización de una agricultura con intelectualidad orgánica.

Los mejores cuadros técnicos de la Extensión Rural (los más reaccionarios y desarrollistas fueron enviados para el postgrado para “amaestramiento” (M.Sc) y “adestramiento”(Dr. Ph.D) en España (Córdoba, con un sociólogo marxista) y en el gobierno Lula eran los “capos di tutti capi” en Agroecología del gobierno. Lo que hacían era buscar el conocimiento de la sabiduría campesina y apropiarse del discurso; lo que en mi opinión no es un hecho aislado y remite a la dirección de la FAO donde cumple la función de establecer los cimientos del “Estado Híbrido del Siglo XXI” de ojo en la Alianza para la Revolución Verde en África íntimamente vinculado a la “corporación”, usando el discurso de protección de la Agricultura Familiar, burlando lo que determina la OMC sobre poblaciones tradicionales, en América, África y Asia.

Sobre el libro estoy decepcionado es muy reduccionista, pues trata la agricultura argentina con su tradición y complejidad como las huertas de Berisso y Pereira Iraola, mientras en Brasil hay haciendas cañeras con diez mil hectáreas para la producción de azúcar orgánica (Nativo) para la exportación que repelimos. Por lo expuesto arriba su formato huele a inducción y manipulación a la distancia por parte o intereses extraños (CFR), lo que hizo acautelar por ser los autores profesores en la UNLP, pero casi todos de las ciencias naturales y no de la Agronomía, donde el autor principal comete un desliz, pues el estudio de sucesión vegetal era visto en clase con Dimitri a través de Weaver y Clements, en 1968.

Recuerdo la disputa intelectual en la UNBA, UNLP y otras entre los desarrollistas de la Revolución Verde, entre ellos Papadakis y los tradicionales como Barañao y otros en 1967, 1968. ¿Será que es por eso que se crea una cátedra, mientras en México ya hay más de veinte carreras hace más de diez años? Pues la Agronomía tendrá que dejar de creer en los duendes verdes de la revolución y a buscar los de la mística en la biotecnología de las grandes corporaciones? Bien, yo prefiero el Patoruzú (las místicas Guaranis, Huicholes, Caiapós, Hunzas o Celtas).

Busqué en la bibliografía del libro y no encontré una referencia a las máximas figuras mundiales en agroecología como los argentinos Juan Papadakis, De Fina, Madero, o el italiano Azzi que trabajó en Argentina. Tampoco hay referencia al autor del neologismo, el alemán Karl W. Klages pero ello no me extraña pues he leído “1984” de George Orwell donde el poder crea nuevas palabras para componer el nuevo lenguaje y el futuro pensamiento.

Los autores saben que el Ministerio de Agricultura y Ganadería de la Nación tenía el Departamento de Agroecologia hasta 1970,  cuando son raros los lugares en el planeta donde ese pleonasmo existe, pues ganadería, pecuaria, etcétera, están dentro de la palabra agricultura que los romanos nos legaron; agir-agri + cultura, que la vida sacralizó por su importancia y el poder nacional por alcurnia intentó separar el sentido semántico, sin preocuparse en diabolizar el hombre a pié del hombre a caballo o campesino de “hauraches” y elite de “botas y coturnos”. Ese nuevo neologismo (Agroecología) haría el gran maestro Ringuelet, de Sociología Rural revolcarse en su tumba.

El nuevo neologismo es más sofisticado que aquel pleonasmo, pues cultura es más que erudición, es el Manifiesto de Córdoba que luego hará cien años y hoy tenemos no solo la biosíntesis, pero la sintaxis al servicio del poder “gabacho” u “oreja” como grabado a fuego en “El Gaúcho Martín Fierro” y necesita que ese sufijo cultura del nombre agir –agri por obvias razones mercantiles y de mercadotecnia incorpore la Historia Natural patrimonio cultural de la humanidad al mercado sin que nadie se de cuenta.
En el libro suena confesional, la preocupación de usar la exclusión para decir lo que no es la “Agroecologia (sin Papadakis)” no es extraño cuando se analiza la palabra agir (agri) + cultura, que la engloba, no importa que cambien la matriz tecnológica de la naturaleza hacia la química, y de la química hacia las biotecnologías, o a otra futura técnica a través de los “saecula saeculorum”. Si todo lo que fue escrito, dicho y hablado sobre la obra de Don José Hernández desde 1872, su sumario tendría hoy más de seis mil páginas. De la misma forma que la Agroecología de Papadakis englobaría hoy lo pretendido por todos que hacen ahora agroecología, sin eliminar la sagrada palabra “agricultura”. Fue eso que aprendí en mi curso de Agronomía y Ingeniería Forestal hechos de forma simultánea, lo que no era muy normal. El productor rural (campesino) es el sujeto en la agricultura, pero por la definición de “Food Industry en la Wikipedia es un mero eslabón, objeto en la agroecología. Por lo que el libro presentado es un reescrito bien elaborado, pero reduccionista del libro doctrinario de los pioneros. El profesor Zander Navarro tiene un libro sobre el tema en la misma línea y abordaje conservador del status quo y enajenación estudiantil, preparatoria para el mercado de las grandes corporaciones en el Estado Híbrido del Siglo XXI, de Capitalismo Totalitario.

Permitanme recordar: Iván Illich no fue un precursor del ambientalismo moderno como se presenta. Fue un descifrador de la Encíclica “Rerum Novarum” del Papa León XIII, escrita en 1891, que sirvió para la “modernización de la explotación capitalista sobre el hombre y naturaleza dentro de los estándares centenarios de Haeckel y Engels permitiendo incluir los derechos sociales, humanos y difusos en las constituciones nacionales y Orden Mundial después de la Segunda Gran Guerra. Él es pionero en denunciar la “agricultura moderna” antes de que ella se estableciera en los países de América Latina en su cuna (Escuelas, Cuarteles Militares e Iglesia). La agricultura moderna nació para exterminar la de subsistencia, pero murió, sin condolencias o exequias después de haber establecido la ideología del desarrollo.

En 20 de enero de 1949, Harry Truman en su discurso de toma de posesión como presidente de los EUA anunció el Punto Cuatro y utilizó por primera vez el término “desarrollo”, antes significando añl hablar de especies, superficies geométricas o temas musicales. Ahora, esta será la palabra icono en la política económica internacional. Nadie conocerá su origen durante la gestación secreta en la Universidad de Chicago del Grupo Rockefeller… En aquel entonces, Agroecologia era una parte de la agronomía de suma importancia. En todos países había oficinas públicas, Dirección o División de Agroecologia, destacados científicos como Karl W. Klages, Papadakis, Azzi, De Fina. Los datos agroecológicos en el siglo XIX y XX, eran los datos meteorológicos del tiempo, acumulados a lo largo de decenas y centenas de años de donde se extraían las normas para la elaboración de los mapas agroclimáticos o agroecológicos y permitían la aplicación de la fenología agrícola botánica y zoológica, con sus fases, estados y cartas, en campo importante de la geografía económica.

Esto fue lentamente desapareciendo con la agricultura industrial financiera, donde este tipo de información científica impide el “desarrollo” de las propuestas internacionales para la agricultura, principalmente el monocultivo, uso de insumos químicos y tecnologías de espectro ultra continental.

De la misma forma como todos, ahora repiten la ideología del Agribusiness y Sostenibilidad, la agroecología de hoy es su espejo y contrapunto. Sin embargo, son raros los que recuerdan sus orígenes. Algunos, ahora repiten: Agribusiness (que el director de Agroceres, la semillera del Grupo Rockefeller, Ney Bittencourt de Araujo tradujo al portugués como “agronegocios” y hoy es el nombre de la agricultura en Brasil y BRICS que buscan autofinanciación de infraestructura, logística y servicios para el mismo Imperio.

Brasil siempre fue eso. Paulo Freire fue un abogado del Noreste que consiguió sublimar su impotencia para defender las causas de los oprimidos frente a una justicia de los poderosos, a través de la Educación de los mismos para el alcance de la ciudadanía en una nación donde el Estado no lo hace aún en la actualidad, sin cambiar nombres. Su contemporáneo y compatriota Josué de Castro (primer presidente de FAO) percibió que la medicina era en la misma dimensión impotente delante del hambre y optó por la alimentación, sin cambiar nombres. Fue defenestrado por el CFR.

Los británicos y norteamericanos tienen su poder mayor en el dominio del saber y de la salud y no permiten en sus dominios educación, agricultura y salud, pues todo es “Capital Humano y Ambiental”, la antigua Historia Natural.

El análisis en las redes sociales electrónicas desarrolladas ideológica y filosóficamente por ellos, todo debe ser consumido crematísticamente, destruyendo la conciencia a través de la enajenación y comodidad por fe, fama y fortuna (3Fs). No obstante nuestra mediocre formación intelectual y profesionista percibimos que es necesario resistir y enfrentar esta situación más allá de la trilogía subrayada arriba para alcanzar la Noosfera (conciencia cósmica) construida paulatinamente desde el Fiat Lux.
¿Agronegocios y Sostenibilidad, cuales sus orígenes? Sabremos cuarenta años después, al entender lo que pasó, o habrá la cosificación, resultado de sus acciones y objetivos integrados en dependencia programada… Perdón, pero es triste que en las páginas del libro no hay una cita que haga referencia a la Historia Natural, ni a Cabrera será por eso que Iván Illich escribió “La Vaca Sagrada”, perdonen la osadía en sugerir su lectura ciudadana.

Lo antes expuesto arriba queda incomprensible sin el abordaje grosero para refrescar la memoria: en los noticieros está la pelea de los argentinos contra los Buitres especuladores con Bonos del Tesoro Nacional convertible en dólares bajo el amparo legal.

Allí encontré en las pancartas y fajas un viejo compañero de los tiempos de estudiante y canillita, El Patoruzú, el más famoso superhéroe argentino, un cacique Tehuelche y su inseparable caballo Pampero, que luego cumplirá su centenario. El consagrado héroe de candida ingenuidad, que me hizo llorar algunas veces fue utilizado hasta por políticos, militares y otros para apoyar causas que necesitaban del apoyo popular, por no muy democráticas u honestas. Verlo a él delante de las manifestaciones en contra los “buitres de la especulación” activó mi memoria coyuntural.

En 1989 fue electo Carlos Menem siendo Cavallo su ministro de Economía, que con su equipo creó la Ley Nº 23.928/91 tornando el Austral convertible al dólar a partir del primer de abril.

El 1º de Abril en los pueblos cristianos se conmemora como día de los “bobos” (tontos), que casualmente es remarcado por ser mi cumpleaños. Por tener gran cariño y respecto por la Argentina y argentinos, me es inolvidable, pues entre ellos pude cambiar mi negra desdicha en valores ciudadanos, profesión y ética republicana que un día llegará a Brasil.

En los debates y protestas de ahora no he visto referencias a la génesis del problema y queda muy difícil discutir el efecto sin correlacionar con las causas. El desastre militar en las Malvinas fulminó su macabra dictadura. Alfonsín fue electo y todos ansiaban un milagro.

Hay una formula diabólica que dice que el periodo de una dictadura tiene de ser elevado al cuadrado para considerar el reinicio de una consciencia democrática y algunos multiplican por un factor de eficiencia autoritaria que va del 0,1 al 1. Lo que puede atenuar el plazo para restablecer los valores y actitudes democráticas, sin considerar el cumulo anterior. Por tal razón el gobierno civil democrático terminó cinco meses antes de su plazo legal por la hiperinflación y convulsión social y política.

No sé si por la felicidad con la restauración del gobierno democrático, o por dejar las cárceles u otros por poder retornar del exilio, no hayan todos percibido la trampa armada por el Council on Foreign Relations a través del Consenso de Washington propuesto por Clinton al ofrecer un paquete neoliberal generoso. La exención de la codiciada visa para ingreso en los EEUU, desde que la convertibilidad de la moneda fuera consagrada en ley y adoptada las semillas de soja transgénica Roundup Ready como tecnología para convertir toda agricultura y economía de los países del Mercosur era el atrayente cebo.

No fue difícil levantar una falsa idea de patriotismo en aquellos argentinos para los que, la exención de visado a los EEUU les significaba estar en el primer mundo (económico) pues desde el punto de vista del IDH de la ONU hace mucho que tenían esas condiciones. Imaginen la envidia de los brasileños que están 30 reglones atrás y aún necesitaban la visa. Menem cumplió lo exigido y las inversiones extranjeras acudirán al país para obtener sus tasas de lucros y un florecimiento surgió con restauración del orgullo nacional.

Era una época de propaganda engañadora por la necesidad de reelección, que hacía Menem jugar fútbol al lado de Maradona, pilotar aviones militares o coches de Formula 1. Eso obliteró la reflexión sobre el día siguiente, y venideros. El modelo también fue aplicado en Brasil con la elección de Collor ungido por la Red de Telecomunicaciones y periódicos hegemónicas otro que debería cumplir el mismo script del consenso de Washington (CFR) pero carecía de estatura política.

No encajaba la fácilmente aceptación de las semillas transgénicas, por la tradición Argentina en el comercio de granos y commodities. Su introducción interesaba solamente a los banqueros de los EEUU y Europa pues las commodities de nicho de mercado (orgánico o agroecológico), entonces solo podrá ser cultivado por las grandes corporaciones como Bunge, Nestlé, Cargill; era un caballo de Troya puesto en el agro argentino. En Brasil la presión de los movimientos sociales hacía frente a las semillas Roundup Ready para la desesperación argentina por la amenaza de quedarse fuera del mercado mundial como vimos en los noticieros argentinos en varias ocasiones. Lula y el Partido de los Trabajadores se aprovecharon de esa lucha como su bandera partidaria.

En Argentina hubo la reelección de Menem pero ya en la mitad del gobierno empezó la gran crisis que fue transferida con habilidad para el gobierno de oposición electo. El presidente Fernando De la Rúa empezó bajo nubes negras en el plan financiero.

Al final del primer año percibió la crítica situación de la convertibilidad y tomó las primeras medidas ya en febrero por precaución culminadas en el Decreto 1570 de 03 de Diciembre de 2001, pero poco adelantó sendo obligado a renunciar el 21 de diciembre cumpliendo solamente dos años y diez días de su mandato.

En menos de una semana la presidencia argentina fue ocupada por Ramón Puerta, después por Adolfo Rodríguez Saá, Eduardo Camaño y finalmente Eduardo Duhalde. De los días 03 al 22 de Diciembre más de ochocientos mil millones de dólares huirán del país a través de los bancos internacionales y al gobierno restó no respectar la convertibilidad del Austral para sus ciudadanos con una devaluación gigantesca.

En el plano internacional Argentina se obligó a declarar en quiebra, pero nadie dijo que ella fue victima de un acto de piratería económica bien elaborado, por haber perdido la capacidad de percibir los efectos con anticipación a las causas.

Sin embargo, una magnifica lección quedó; desde la creación del Patoruzú (1928) no había en la Argentina el pasaje del bastón de mando presidencial a su sucesor conforme la constitución, sin embargo en la crisis de la renuncia eso fue hecho cuatro veces en pocos días, sin el objetivo mayor que era la desestructuración total por los piratas como ocurrió en la Republica Española.

Néstor Kirchner pasó el bastón a su esposa, actual presidenta. Ella enfrentó al “Paro del Campo” con el bloqueo de las rutas y carreteras por los rentistas de tierras. El libro “La mafia judía en la Argentina”, de Fabián Spollansky, explica: La mayoría de los rentistas están en manos de poderosos terratenientes fortalecidos con las privatizaciones neoliberales interesados en expandir en el Mercosur, cita: “La mafia presiona al kirchnerismo y a la oposición, impulsa a los funcionarios para cobrar las retenciones, y empuja al campo a resistirlas, además lava dinero. Con el fisco y contra el fisco: ganar con las retenciones y lavar dinero todas las veces que se pueda” (Pág. 10).

Así Elsztain – Mindlin (George Soros) maniobraran la crisis de desabastecimiento, con granos del Mercosur, lo que permitía ganar en las dos puntas y fortalecer sus compras de tierra y expansión en Brasil, Paraguay, Uruguay, Bolivia y Venezuela en complicidad con especuladores internacionales para agrado de las corporaciones transnacionales en la agricultura. En Argentina la presidenta sufrió una derrota política; en Bolivia hubo un brote secesionista en Santa Cruz de la Sierra, ambas escaramuzas del Estado Híbrido Corporativo Mundial.

Siete años después lo que vemos es que la tentativa de la nación de arreglar o concertar las deudas con los especuladores internacionales recibío la sentencia de un juez de la Suprema Corte, no para garantizar el pago integral de los especuladores, sino para dejar bien claro al mundo que los intereses de las grandes corporaciones son intocables.

Buscan la desmoralización de nación y pueblo que un día ha soñado con su ciencia y tecnología construir aviones de propulsión a jacto (Pulqui I y II) antes de la Guerra de Corea o Fabricar el Nahuel DL 43 el primer tanque de guerra construido en América Latina en plena Segunda Guerra Mundial, pero mucho más importante es que Carlos Saavedra Lamas fue el Primer Premio Nobel del Hemisferio Sur (Paz, 1936) por la negociación de paz en la Guerra del Chaco.

Mientras hoy, en Brasil, Lula tenía el discurso contra agrotóxicos y por el territorio libre de transgénicos. En su gobierno el país tornose el primer consumidor de agrotóxicos en el Planeta, después de EEUU que tiene una agricultura de seis a ocho veces mayor que la nuestra. Legalizó todos los transgénicos inmediatamente a la toma de posesión del gobierno y no hay soja no-transgénica, ni orgánica, es triste pero el Movimiento de los Sin Tierra está pactando con la corporación suiza (GEBANA) para producción de soja no transgénica y orgánica de alta mineralización, con semillas de ellos, certificación, control de calidad y todos los servicios de propaganda social, o sea en arrendamiento de Sol y Tierra. Y ellos están felices y contentos con la inserción en el “Admirable Mundo Nuevo” repitiendo Agroecología, Agroecología.

La previsión de Marx se cumple: el campesino sustituido por el “asalariado rural”. Por favor lean la definición de Food Industry en la Wikipedia, pues, el Movimiento Agroecológico Latino Americano creó la Medalla Ana María Primavesi y galardonó la introductora del extracto acuoso de soja (está mal decir Leche de Soja) en Nicaragua estipendiada por la Rockefeller y AiDA.

No encontrar Papadakis en el libro es poco, pero encontrar a Norman Borlaug me obliga a releer “La Vaca Sagrada” (Illich), pues tengo en mente el día de la raza de 1936 en la Universidad de Salamanca cuando de la estupidez se gritó “!Muera la intelectualidad traidora! ¡Viva la muerte!

Contemporizado por un “agua tibia”: “!No! ¡Viva la inteligencia! ¡Mueran los malos intelectuales! En ese entrevero, el candido e ingenuo cacique Patoruzú con su sabiduría centenaria impondría la sencillez con un grito de corazón: ¡Viva la Vida! Por que la vida no es una mercancía ¡Canejos!

Con la agricultura moderna tuvimos las áreas metropolitanas, los “Sin Tierra”, miseria, degradación por todo el mundo. Su ciencia y tecnología agronómica “moderna”, ahora ya es cosa de hadas, unicornios y duendes macabros.

Continuaremos en la pesadilla con su reoladed (de base científica y teórica) con asalariados rurales en lugar a campesinos y productores. Restaurar la mística de la rebeldía juvenil, que el capitalismo totalitario desea sustituir por violencias criminales para inhibir los movimientos sociales, por eso los ecos de: Zapata vive y la lucha sigue y sigue.

Moraleja: Hay una agroecología del State Departament (CFR) y otras, dentro de las cuales está la del gusto de Patoruzú, anterior y posterior a la agricultura moderna y las biotecnologías. Hacerla es saber lo que significa “oreja” para el viejo Vizcacha, y encontrar “la quinta pata al gato” entre criollos. Puestos al pie del cañón para bailar el malambo!

 

El libro en cuestión puede descargarse aquí:

Agroecología – Bases teóricas para el diseño y manejo de Agroecosistemas sustentables

 

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