Toda la comodidad es cara y enajena

Sebastiao Pinheiro

1947616_544938202292422_104862795_nCampesinos mexicanos están cosechando sus semillas de jitomate negro, pero surgió una duda: ¿Seria él de una empresa (laboratorio de biología molecular) o de los indígenas del bajo Beni en Bolivia en la frontera con el Acre en Brasil.

Eso me hace acordar que en 1962 en la escuela secundaria pública brasileña aprendí que la “pólvora” había sido “inventada” por Roger Bacon un científico inglés que nació en 1214 y murió en 1294. Hoy sé que bien antes de eso los chinos ya la usaban para sus ruidosas conmemoraciones. Otro Bacon (Francis) tres siglos después escribió: “El avance del Saber” y “Novum Organum” muy importantes para el desarrollo del poder sobre el conocimiento y saber.

Una de las causas que me hizo abandonar la lucha en contra las semillas transgénicas fue que en una Universidad pública brasileña un Dr. Profesor afirmó que el “algodón azul” era una creación de la Biología Molecular que evitaría el uso de colorantes químicos tóxicos y polución. Él pasó en clase el video con las imágenes de una empresa para fascinación de los alumnos y se sentía orgulloso y con fe. El algodón azul, castaño, verde, rojo y amarillo fue creado por comunidades PIMAS en California, norte de México, hoy sur de EEUU.

Con los mexicanos tuve la gran suerte de aprender sobre la grana cochinilla, cultivo del Nopal, Maíz, Hongos Comestibles, Pulque, Chicle zapote y Vainilla, sin embargo lo que más me impactó fueron las Chinampas. Gané muchos libros y pude conocer un poco de las etnias que conforman el país más allá de sus fronteras. Supe que el gran naturalista von Humboldt fue un “gambusino de la naturaleza” que llevó todo “El avance del Saber” para construir la poderosa industria químico-farmacéutica molecular alemana y crear el “Novum Organum” de la riqueza de la Unión Europea. Para él bastaba solamente entender las personas con quien hablaba. Una de las mayores “tristeza” (situación desagradable) que pasé en México fue hablando con una abuela de casi cien años dentro de una “Kaltaixpetaniloyan en la Sierra Norte de Puebla ella apuntó a su joven nieto recién graduado ingeniero agrónomo y dijo: “Es un inútil”. Sentime en los huaraches del jovencito, recordé la arrogancia en el dominio tecnológico y prepotencia contra los humildes impuesta en las universidades por los intereses del poder. La abuela decepcionada por haber perdido su mayor tesoro. ¿Y la sociedad y la nación?

En todas las tiendas y bodegas de vendas de plaguicidas (agrotóxicos) en Mesoamérica está tachado el nombre y escrito el letras garrafales “Ahora, Orgánicos” y los productos con la misma finalidad de los anteriores cuestan hasta mil veces más caros. ¿Que cambió? No se preocupen con el precio. Lo que cambió fue la riqueza cultural anterior, no la de los químicos de la imitación industrial que sustituyeron la evolución natural, pero el retorno de ella, no como un tesoro antiguo recuperado, pero como la novedad de fascinación y enajenación que llega con toda su pompa y circunstancia. Fue eso que percibí en la abuela al recibir su nieto.

Aquel nieto y muchos otros vuelven, y en las universidades enseñan que el algodón azul es una sacra creación de la Biología Molecular de la empresa X o Y.
Las empresas X e Y gastan mil millones de dólares para encontrar los genes responsables por la biosíntesis de determinadas sondas de oligonucleotídeos dirigidas al 16S rRNA para crear sus Targetas de Salud de Agroecosistemas.

Empezó la “corrida del oro” y en la periferia eso debe ser controlado para no crear solución de continuidad en los Agronegócios, luego la fascinación y enajenación. ¡Pobre Abuela!

Las tarjetas es una evolución de los “kits”: “Milagros”, “Remedios”, “Dialog” y otros comercializados ya en los países centrales. Preocupado en mantener la delantera y evitar el consumismo y costos elevados vinimos hace más de diez años adaptando a Cromatografía de Pfeiffer para as análisis de enzimas del suelo por el propio campesino y hasta mismo la abuela enojada.

Toda la comodidad es cara y enajena. Para restaurar el bienestar de aquella abuela presento la cromatografía de Pfeiffer con el análisis de Peroxidasa del Suelo hecha con un sustrato muy sencillo (Clavos de Olor), foto. Sí, una tecnología de Huaraches, como los campesinos.

En contra eso luchan mapuches, tupí-guaranís, náhuatl, mayas y otras etnias. Mientras tengamos las semillas nativas, no importa que ellos vendan “tarjetas de salud del suelo” o distribuyan tarjeta bancarias a doctores, burócratas y políticos: Avanti Bersaglieri che la battaglia es nostra.

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