El Cuaderno Del Morral

Pre-histórica exposición de motivos:

Antes de un recuento colectivo sobre la agitada vida de un libro, merece ser precisada la intención del ejercicio que hoy, 9 de abril de 2014, iniciamos en el Morral campesino.

Atacar la red con la versión digital del Cuaderno del morral, aparte de las felices coincidencias, busca cerrar un ciclo y asumir las posibilidades, necesidades y retos que ofrecen nuevas herramientas de comunicación. Es el inicio de un intento por ponernos al día.

Artesanalmente, como fue realizado el Cuaderno del morral, cumplió con su breve tiraje funciones y expectativas de quienes lo concebimos. Esa versión impresa se agotó muy pronto y dejó ver las limitaciones de ese formato, al tiempo que despertó inquietudes y (¿por qué no decirlo?: la ambición) de que pudiera circular en versión electrónica.

La buena acogida que tuvo invita a pensar en la posibilidad de que, al circular en la red, encuentre nuevos compañeros, fomente intercambios, crezca e invite a crecer.

Con ese Cuaderno como sólida base, quienes ahora lo retomamos nos proponemos abrir un ejercicio de diálogo y convocatoria, lo mismo que una serie de nuevos cuadernos (compilaciones de cuentos, crónicas, poemas) que así como pueden articular la visión de alguno de los participantes sobre un tema en diferentes tiempos, pueden también ofrecer visiones distintas desde espacios diversos sobre problemas comunes, como dos ejemplos de los muchos que se adivinan o se pueden inventar.

Asimismo, éste quiere ser un camino de regreso, al transitar de la versión digital a la impresa. Así pues, organizar la convivencia de relatos y poemas en ediciones electrónicas aspira a que, en algún momento, podremos llevarlas al papel.

 

 yo no soy como vos poeta​

por eso van estas lineas:

De qué nos sirve la poesía… cuando en las calles los toletes, los escudos, las botas callan la protesta De qué nos sirve la poesía… cuando los jueces violan las mismas leyes que deberían hacer cumplir, expertos en cargar la balanza a su favor De qué nos sirve la poesía… cuando las leyes que se hacen son para permitir el robo de los bienes comunes y para hacer más fuertes las sanciones de quienes se atreven a levantar la voz De qué nos sirve la poesía… cuando las voces callan ante tanta injusticia

hemos recorrido algún trecho de nuestras vidas desde que decidimos hacer algo (¡algo!) para que este mundo no siga siendo la mierda que es… soñamos con que algún día sea algo mejor… hemos sufrido la traición de algunxs que caminaron a nuestro lado… lloramos la pérdida de otrxs que seguramente a nuestro lado seguirían… también seguimos encontrando, encontrándonos con otrxs en la búsqueda de ser libres… así que… de qué nos sirve la poesía… seguro no para esperar tiempos mejores sino para confirmarnos que el camino andado vale la pena y que más vale seguir… qué seríamos si no somos lo que somos… burócratas grises mordiendo tristemente las sobras de la vida… oficinistas uniformes buscando sobresalir sin llamar demasiado la atención… pues sí, nos negamos a morir viviendo en esa esclavitud que algunos llaman vida… tampoco tenemos esperanza (esa puta vestida de verde, como le dice un viejo amigo) porque no esperamos, no le concedemos al futuro ningún valor, porque sabemos que lo que no va a pasar hoy, no va a pasar nunca… por eso nos sirve la poesía, porque en palabras de otros podemos levantar nuestro grito de guerra, es nuestro arsenal de sentido en nuestras batallas cotidianas… para no olvidar…

no olvidamos pues… aquí seguimos acá estaremos… el papel se convierte en bytes, destellos en cualquier pantalla, juego de luces sin un destino fijo pero con incontables destinatarixs… nuestra parte ya está hecha, lo demás no depende de nosotrxs (lee)

yoniterrori (febrero de 2014)

 

¿Otra historia de un libro?

Viejo: celebro tu ánimo discutidor, que marca una pauta tan precisa como necesaria. De lo que no estoy seguro es de dónde se generaría la polémica sobre la “puta de verde”. Como el entendido del que parto –mi aporte, mi apuesta de mal tahur: con todas las cartas abiertas sobre la mesa- es buscar el entendimiento, la discusión clara y sin miedo a las honduras, la masificación de los apuntes y su producto: los movimientos de posición, para avanzar o para replantear las opciones de ese avance; como estoy considerando así, pues, vale ir abriendo más cartas.

La incursión en “la red de redes” me parece insistir tercamente, así sea con la irrupción de un grito, en la necesidad de decir lo que nadie más se ha ocupado de decir, o no por lo menos en la forma en la que nos parece que podría y que, quizá, debiera.

stat5930Este deber obedece a no seguir conformándose, cediendo a las grandes dificultades que condenan al olvido esbozos y secuencias más completas, junto a la descripción de eventos ciertos y de las sensaciones con las que atinamos a reaccionar.

Esos esfuerzos por narrar y ordenar, o bien, por sintetizar y dejar asentado en un poema tanto el evento, nuestra reacción y aun la osadía de tomar (por asalto) la palabra, esbozan sendas que vislumbramos como posibles de transitar, atrevidas prospectivas que no por complicadas, anticipándose varias jugadas, pierden la calidad de posibles ni desatienden un ejercicio analítico complejo.

OaxA resultas de que, así como hay veces en que resistir vale tanto como acometer, asimismo, escribir en nuestras condiciones para más que una terapia recreacional, rescatar nuestros apuntes del injusto sueño eterno de los discos duros desfasados o de las libretas deshojadas y condenadas a la nostalgia de ancianos frustrados, todo eso es volver a buscarle tiempo y espacio (aunque sea, de entrada, virtualmente) al turno del ofendido, a la memoria de lo que somos y, sin excluir lo doloroso y amargo, de lo que nos ha hecho persistentes y duros: tozudos, pues.

Cierto, como has advertido, hay más que primavera y dulzura en los tramos compartidos y en los que hemos andado por aparte, lejanos. También de esas telas podemos cortar. Vale compartir un consejo “profesional” que tuve a bien recibir, y ahora comparto, complementado: no hay que dejarse amargar, lo mismo que no debemos renunciar al oficio de esponjas, a la novedad de recién nacidos y a los múltiples nacimientos y auto-alumbramientos. ¿No amargaría y desvirtuaría una nueva presentación del Cuaderno del morral el desbordar páginas y recuerdos con relatorías de desencuentros, huidas, caídas sin mucha gracia?

Al nacer como idea acompañaba al Cuaderno una presentación hermana que, sin mayores inconvenientes, se materializó. Sin embargo, al avanzar en su manufactura, mayoritaria y democráticamente se decidió que no era tan hermana y que no lo acompañara. Minoritaria y democráticamente (con las imlplicaciones de estos democratismos) acaté. Hoy, con muchas distancias de por medio y redescubriendo hermandades, intentaré curarle su frustración a un prólogo y, con ello, superar también algunas de las nuestras.

Silencio mataSobre el diálogo, en corto y derecho, experimentemos así, propongo: en el espacio abierto de un Morral campesino y a través de una serie de cuadernos tan posible y complicada como la existencia real del que abrió hace años la posibilidad de esa serie. Si los tonos esperanzadores de algún relato del primer Cuaderno adquieren un tufo a pudrición insoportable, antes que desdecirme, urjo a que problematicemos la felicidad, lo mismo que las aspiraciones y las dimensiones de éstas entre quienes se sientan aludidos por alguna convocatoria a transformar su entorno y a combatir las injusticias presentes en él.

Cierro, porque hay que, porque me acordé, con la reiteración-aclaración de que podemos resemantizar, recargar el arsenal de contenido, de valor de uso de ciertos términos y, en la tarea y con las expectativas amplias que nos ocupan, de todo el lenguaje.

Retomo entonces un apunte que se escurría, mas cabe porque aporta y no merece tanto olvido: «Capaz que esa recarga de sentido, la que nos ha hecho coincidir entre nosotros, está en lo que buscábamos y nos acercó, y es lo mismo que otras y otros buscan todavía para engancharse y leer algo justo en tiempos en los que abundan (y plagan dentro y fuera de la red) las opciones y los múltiples formatos para no leer.

Si la más difícil congruencia entre lo vivido y lo apuntado, lo escrito y lo practicado es la que nos deleitaba con esa paradójica  –es decir, dialéctica- alegría de quien encuentra tras ardua búsqueda, puede ser entonces que haya qué decir, algo que valga esforzarse por mostrar a partir de la elemental congruencia; quizá sea una práctica no desprendida de complejidad ni exenta de contradicción y, tal vez precisamente por ello, merecedora del esfuerzo de mostrarla desde una visión propia. Comencemos entonces, probemos suerte.»

 

TODO SERA DISTINTO

El montaje es un recurso usual en el cine para construir y reconstruir situaciones para una imaginación compleja. Tal es la aplicación narrativa siguiente donde se sucede la rabia ante la injusta pobreza y los poemas donde resistencia, ternura y desgracias dan paso a la esperanza. La esperanza se abre paso entre denuestos, descripciones afines a los zapatos pintados por Van Gogh, las nanas de la cebolla como alimento principal y las presencias paternas y maternas en el barrio pobre. En el presente de desgracia pero también de lucha, la esperanza es más que un deseo inconcreto, una necesidad urgente que no se satisface de por sí.

swoon3Los narradores insertan sus vivencias salteadas con poemas que forman parte orgánica de sus vidas. Prefieren esto a la cita selectiva y fragmentadora, porque al fin de cuentas cada quien es una red de significaciones generalmente inconcientes o más bien, no concientes.

Contribuye a la conciencia del desastre actual y al descubrimiento de sus escapes esta especie rara de narración esperanzadora. Al lector se le increpa de la mejor manera romántica, como parte del todo y sus partes disgregadas. Cada quien podría agregar líneas del orden de “mañana hijo todo será distinto, se marchará la angustia por la puerta del fondo que han de cerrar por siempre las manos de hombres nuevos”, según dice Edwin Castro antes de atentar contra el tirano Somoza y de ser capturado, torturado, deshecho, todo para nada porque los sandinistas dirigentes resultaron peor que el dictador.

Contener las ganas revolucionarias y evitar el panfleto es un efecto conseguido por la alternancia de la vida cotidiana en el barrio pobre con la ironía y la potencia de los poetas en lucha. De esta manera el collage integra un discurso bien temperado, sin estridencias ni voluntarismos, en los términos de la situación realmente existente que no va a cambiar porque dos o tres acelerones lo exijan. La cosa popular y prolongada exige mantenerse, resistir, ganar claridad y estar listos. Ojalá.

Así, entre traiciones y derrotas, vamos caminando extraviados entre autocomplacencias peligrosas en las que no podemos instalarnos porque no faltan las sacudidas íntimas y las amenazas cumplidas por los enemigos omnipresentes. Ni más ni menos, de cada quien según sus capacidades, a cada quien según sus necesidades. Usted sabrá si se afirma en la desgracia o si opta por la humanidad, esa que de tiempo atrás dijo basta y echó a andar. Y ya se mira el horizonte en esta acumulación de citas no precisadas y abiertas por el sugerente texto que sigue.

 

A 40 años sin el Che (Julio de 2007).

Alberto Híjar Serrano.

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