La violación de principios científicos pone en riesgo a la seguridad alimentaria y la salud de la población: los editores ceden a presiones de trasnacionales con intereses privados.

Boletín de prensa UCCS (18 de Diciembre del 2013, Cd. de México, México).

En conferencia de prensa, La Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad (UCCS) fijó su postura sobre la retractación del estudio de Seralini y colaboradores, sobre el efecto del consumo de transgénicos en ratas, y compartió muchos más estudios que demuestran daños en salud por consumo de alimentos derivados de transgénicos y agrotóxicos asociados.

Imprescindible para proteger el centro de origen del maíz, la alimentación y la salud de los mexicanos: una consulta y debate públicos con científicos sin conflicto de intereses.

Los resultados científicos fundamentan una prohibición total a la liberación de maíz transgénico en su centro de origen, México. De lo contrario, la acumulación de transgenes se tornaría irreversible, y con ello se cancelaría la soberanía alimentaria, y se afectaría negativamente a los campesinos, a la producción del alimento básico y la salud de los mexicanos, así como a la seguridad alimentaria mundial.

La retractación del artículo del Prof. Gilles-Eric Séralini, por parte de los propios editores de la revista en la que se publicó, carece de sustento científico y responde a la presión de las industrias que comercializan los cultivos transgénicos. Este estudio encontró efectos tóxicos severos (daños al hígado, una mayor mortalidad en ratas, y mayor propensión a tumores cancerígenos) en ratas alimentadas con maíz transgénico NK603® de Monsanto y por el herbicida, glifosato, asociado a estos cultivos transgénicos y vendido por la misma compañía.

“La retractación de este artículo carece de argumentos científicos, y viola la buena práctica científica, mientras que se ha ignorado la opinión de los expertos que aprobaron el artículo. Como sucedió con la retractación del artículo de Quist y Chapela en el 2001, en que se alertaba del peligro de escape de los transgenes a zonas no autorizadas para su siembra, en este caso se violan principios éticos fundamentales de la ciencia, a favor de intereses privados”, comentó Elena Álvarez-Buylla, de la UCCS. Ciertamente, a 12 años de la publicación en que la revista “Nature” retractara (sin el consentimiento de los autores) el artículo de Quist y Chapela, se ha comprobado lo que se alertó: ni las empresas ni los gobiernos han podido impedir la contaminación transgénica del maíz mexicano. Los principales casos de escape no deseado de transgénicos en ésta y otras plantas se resumen en una publicación europea reciente, que la UCCS compartió en esta conferencia de prensa.

Al igual que en el caso del artículo que documentaba la presencia de transgenes en variedades nativas de maíz mexicano, publicado en 2001 se argumenta que los resultados no son concluyentes para la retractación del artículo de Seralini que muestra impactos negativos en salud por consumo de transgénicos, y sin ningún causal que sugiera fraude u otro tipo de prácticas no aceptadas científicamente, ahora se ha retractado, un estudio que había sido previamente aprobado por pares expertos. El editor en jefe de la revista, “Food and Chemical Toxicology” el Dr. A. Wallace Hayes, manifiesta como único causal de la retractación, “que aunque los resultados no son incorrectos, tampoco son concluyentes”. Pero en ciencia nada es concluyente, argumenta el Dr. Antonio Turrent de la UCCS, y añade que en los códigos de ética de una buena práctica científica, no se incluye este causal para retractación. Y añade: “la ciencia continuamente se autocorrige y complementa, y rara vez se llega en un estudio a resultados definitivos”. Es alarmante que un editor y un grupo secreto de personas tome decisiones acerca de una publicación previamente arbitrada por pares, con un impacto público potencial tan importante. “Este tipo de prácticas amenaza a la ciencia y al interés público”, concluye.

El estudio de Seralini et al usó las mismas variedades de ratas que ha usado la transnacional Monsanto para probar inocuidad de transgénicos, pero los investigadores franceses prolongaron sus estudios por periodos más largos. Aún así, en el artículo en cuestión, ellos mismos reconocen que es necesario contar con más estudios y ensayos sobre el potencial cancerígeno de los transgénicos para poder tener ensayos completos.

A su vez, los científicos de la UCCS alertan: “Éste no es el único estudio sobre impactos negativos en salud por el consumo de alimentos derivados de transgénicos”. Y comparten una carta que el Dr. David Schubert experto en inmunología del Instituto Salk[1], de Estados Unidos, envió en fechas recientes al Presidente de México, el Lic. Enrique Peña Nieto. Se sabe que el Presidente la ha recibido pero hasta ahora no ha dado respuesta a la misma.

En dicha carta se resumen múltiples estudios que apuntan a que el consumo de transgénicos y los agrotóxicos que deben usarse en asociación con los mismos, como el glifosato –un potente teratógeno (causa malformaciones al nacer) y posible cancerígeno- implican claros peligros a la salud pública. Además de estos probados riesgos a la salud, complementa, el Dr. Turrent, hay que considerar que “en México se consume el maíz en grandes cantidades y de manera directa, y aún somos autosuficientes en maíz para consumo humano, que se produce principalmente por campesinos e indígenas con variedades nativas que son ingredientes especializados insustituibles de la cocina pluricultural mexicana. De liberarse el maíz transgénico en México, será inevitable la contaminación de los maíces nativos con ADN transgénico, afectando irreversiblemente la agricultura milenaria campesina. Sería factible de liberarse el maíz transgénico, el despojo legal de sus prácticas autóctonas vitales como la autoproducción de semilla, el intercambio de semillas y su refrescamiento genético mediante el cruzamiento con materiales genéticos cultivados a gran distancia. La contaminación impondrá riesgos inadmisibles al ambiente y a la salud. Implica un mega-experimento a que se sometería a 115 millones de mexicanos para cotejar la inocuidad del grano de maíz transgénico. Los mexicanos seríamos sustitutos de conejillos de indias, desinformados e inermes y por nuestra cuenta propia y riesgo, pero sin contar con consentimiento explícito o controles, como se exige en cualquier estudio científico.

Los científicos insisten en que es imprescindible contar con estudios rigurosos, libres de conflicto de intereses, para la toma de decisiones en torno a la liberación de transgénicos, cuya amplia introducción ha sido rechazada en Europa. En este sentido, comparten un reporte científico europeo suscrito por la UCCS[2], en donde se dan evidencias incontestables acerca de las incertidumbres, y también de los riesgos y peligros de los cultivos transgénicos claramente sustentados por publicaciones científicas, así como de los debates que aún persisten en torno a ellos. Conminan al Gobierno de México a tomar en cuenta los verdaderos argumentos científicos, en conjunto con la opinión de los campesinos, consumidores y ciudadanos en general de nuestro país en un tema que puede afectar la vida de todos de manera irreversible y negativa, al afectar de manera irreversible nuestro alimento básico.

Reiteran que debe establecerse una prohibición definitiva a la liberación de maíz transgénico en México, a la par de propiciar un desarrollo verdaderamente científico y tecnológico, y no lucrativo puramente, como el que promueven las grandes empresas biotecnológicas que han sido ya expulsadas de Europa. Dicho desarrollo no debe de generar dependencia tecnológica de dichas empresas, amenazar a nuestro alimento básico, y en cambio debe estar encaminado a mejorar las condiciones del campo, así como la producción y calidad de alimentos a favor del ambiente y la salud de los mexicanos.

Finalmente invitan a estar atentos al libro que edita la UCCS/UNAM/Universidad Veracruzana: “El Maíz en Peligro Ante los Transgénicos. Un Análisis integral sobre el caso de México”, que saldrá publicado y se presentará en enero del 2014.

[1] Carta del Dr. David Schuber al Presidente de México Lic. Enrique Peña Nieto
[2] Reporte científico europeo suscrito por la UCCS

FUENTE: UCCS

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